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Los grandes clásicos que han definido e historizado al Capitalismo, tanto los que lo han criticado como los que los han festejado, han acometido esas tareas jerarquizando los factores más diversos. Sin embargo, en los trabajos publicados hasta el tercer cuarto del siglo XX, los flujos de Conocimientos han debido conformarse con papeles de reparto en el drama capitalista, cuando no han sido enteramente excluidos de él.

Pero si los conocimientos han recibido un trato poco gentil de parte de quiénes se han ocupado del devenir de los procesos productivos, mucho menos hospitalario aún ha sido el que se les ha brindado a las regulaciones del acceso a esos conocimientos; a lo que hoy, simplificadamente, llamamos Propiedad Intelectual. Mantenida en el ostracismo y condenada a morar en una rama marginal del derecho,  ha tenido una suerte muy diversa de la de la propiedad privada física.

No obstante, como es bien sabido, todo esto ha cambiado radicalmente en los últimos años. Respecto del conocimiento, brotan aquí y allá los discursos académicos, políticos y aún mediáticos que hablan de la “Sociedad de Conocimiento” y otras entelequias similares. Ha florecido, en los campos de las ciencias sociales, una infinidad de textos dedicados a tratar de asir al conocimiento, definirlo, tipologizarlo y, cuando ello fuera posible, medirlo. Las discusiones relativas a la propiedad intelectual, naturalmente, también han ido mejorando su status. De la mano de los MP3 y las patentes sobre la materia viva, del movimiento del “software libre” o de las licencias compulsivas para los remedios genéricos, el público en general se ha ido acercando a los debates en este área.

En ambos terrenos, sin dudas, muchos esfuerzos recientes han aportado valiosos elementos parciales, y allí dónde no han provisto el alimento, al menos han contribuido a crear el hambre. Con todo, las ciencias sociales siguen careciendo de una conceptualización sistemática, multidisciplinaria y científica  respecto de cómo funciona el conocimiento en los procesos productivos y, específicamente, de cuál es su relación con las distintas etapas del devenir capitalista. Esto incluye dos problemas, estrechamente relacionados, pero que han de ser distinguidos. Uno es el de la necesidad de un marco teórico para comprender como funciona el conocimiento en los procesos productivos, esto es, en cualquier proceso productivo, o al menos en diversas épocas. El segundo problema es el de cómo caracterizar a la presente etapa o, mejor, el de si estamos o no en una nueva etapa del capitalismo en la que el conocimiento, o alguna forma de él ocupan un rol particularmente novedoso.

Muchos textos, desafortunadamente, han mezclado ambos problemas. Eso se evidencia en el hecho de que en ellos el conocimiento comienza a tener alguna incidencia en la economía sólo en los últimos años. Así, el conocimiento parece empezar su función justo cuando el científico social, siempre impuntual, llega al teatro del acontecer. Esto es, evidentemente, poco satisfactorio. Pero ¿cómo lidiar con esta dificultad? Es necesario ofrecer un esquema relativo a como pensar al conocimiento en los procesos productivos, y, antes de aplicarlo a la presente etapa, hacerlo saltar la valla de los períodos anteriores. Recién luego de mostrar que no es un traje a medida de una situación contingente, ese esquema puede aplicarse al período actual del capitalismo.

He aquí, entonces, los tres objetivos centrales de nuestro trabajo: i) presentar una teoría sistemática sobre el funcionamiento del conocimiento en los procesos productivos;  ii) aplicar esa teoría para caracterizar a la presente etapa del Capitalismo, y, subsidiariamente, a períodos  anteriores;  iii) ofrecer una historia de la relación entre el devenir capitalista y el de las distintas regulaciones del acceso a los conocimientos que hoy llamamos propiedad intelectual.

El primer objetivo se resuelve en la presentación de la perspectiva teórica cuyas herramientas agrupamos bajo la denominación de Materialismo Cognitivo. Ocupa  todo el Volumen I. El segundo objetivo se expresa en la caracterización del Capitalismo Informacional (siguiendo la expresión de Manuel Castells), que se produce  desde el capítulo V del Volumen II hasta el final del tercer volumen. El objetivo subsidiario implica el tránsito de nuestros vehículos teóricos por el período preindustrial y por el Capitalismo Industrial, recorrido que se da en los capítulos I a IV de ese segundo volumen.  En ellos también se  inicia  el análisis de lo que hoy nominamos Propiedad Intelectual y de su relación con la dinámica capitalista. Sin embargo, será recién en el Volumen III donde tal análisis sea el foco de nuestra atención. Efectivamente, en el último tomo nos dedicamos exclusivamente a  las regulaciones del acceso a los conocimientos propias del Capitalismo Informacional y es allí donde el tercer objetivo se debería alcanzar.

2 Respuestas a “Inicio

  1. Profesor que tremendo trabajo!!!! en estos momentos estoy estudiando la trilogia de Castells, y me alegra mucho encontrarlo a usted para continuar con mi estudio del informacionalismo. Muchas gracias por compartir.

  2. Gracias, Andrés. Te invito a que veas las actividades de nuestro equipo en e-tcs.org y trabajoinformacional.wordpress.com
    Saludos

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